En
este contexto, un grupo de Superintendentes de Cuerpos de Bomberos
de la Provincia de Santiago, liderados por don Guillermo
Morales Beltramí, Superintendente del Cuerpo de Bomberos
de Santiago, advirtió la urgente e inexcusable necesidad
de gestar una estructura nacional, que uniera y representara
los esfuerzos y necesidades de los distintos Cuerpos, bajo la
común aspiración de servir más y mejor.
Si
bien aquella orgánica unitaria tuvo su origen oficial
el 30 de mayo de 1970, en rigor esta fecha marca la culminación
de reuniones y esfuerzos cuyo origen remoto podemos situar el
19 de junio de 1968, cuando se realiza la primera reunión
de superintendentes de Cuerpos de Bomberos de la Provincia de
Santiago.
Dicha reunión,
presidida por el superintendente Morales Beltramí, fue
algo así como "la primera piedra" de la estructura
nacional. Más allá del carácter provincial
del mismo, sería la verdadera cuna de una organización
mayor, capaz de dar respuesta a los diversos problemas que aquejaban
a la Institución y capaz de proyectarse en el tiempo
con una fortaleza que explica su plena vigencia hasta la actualidad.
Y
es entonces que resulta legítimo preguntarse: ¿quién
era Guillermo Morales?
El
bombero del antes y el después
Médico de profesión, con especialidad en Pediatría,
Guillermo Morales Beltramí nació en Santiago el
12 de junio de 1900. Ligado desde sus años juveniles
a la masonería y al Partido Radical, ingresó en
1925 a la Octava Compañía del Cuerpo de Bomberos
de Santiago, donde se desempeñó como cirujano
hasta 1931, año en que fue elegido Director de la Compañía,
cargo que ejerció durante 17 años.
A partir de entonces,
sus capacidades y sentido del liderazgo lo llevaron a contar
con la confianza de sus camaradas para el ejercicio de crecientes
responsabilidades institucionales que culminaron naturalmente
con su elección como superintendente del Cuerpo en 1949,
cargo que al año siguiente debió abandonar para
asumir funciones profesionales en el exterior como asesor en
salud pública de Naciones Unidas.
A su regreso, Guillermo
Morales continuó trabajando en su Compañía
hasta 1967, año en que le fue confiada la vicesuperintendencia,
siendo en 1970 nuevamente elegido Superintendente, período
este durante el cual se materializa su idea de una Junta Nacional
para los bomberos en Chile.
En reconocimiento
a su exitosa carrera bomberil y a sus innegables condiciones
dirigenciales, fue designado en 1973 como Director Honorario
del Cuerpo de Bomberos de Santiago.
Falleció el
13 de junio de 1985, dejando un legado que explica en buena
parte la historia posterior de los bomberos voluntarios en Chile.
"Nuestro
propósito debe ser el de establecer un nexo que permita
trazar un programa de trabajo en común, cambiar ideas
sobre las inquietudes, buscar procedimientos y dictar normas
para prevenir y combatir incendios, adoptar técnicas
modernas, etc., que nos aparten un poco de la crítica
que suele hacerse a nuestras instituciones, en el sentido de
que fueran un poco anacrónicas"
(Guillermo Morales Beltramí: primera reunión de
Superintendentes de Cuerpos de Bomberos de la Provincia de Santiago,
19 de junio de 1968)