Origen

Hacia fines de la década de 1960, la situación financiera de la mayoría de los Cuerpos surgidos en este siglo, e incluso de algunos de los más grandes y antiguos, era francamente crítica. Esto implicaba carencia de carros y equipos, lo que a su vez hacía perder la motivación y dificultaba la captación de nuevos Voluntarios.

En este marco surgió, por iniciativa de Guillermo Morales Beltramí, a la sazón superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago, la idea de dar a los Cuerpos de Bomberos de Chile una estructura nacional que coordinara sus esfuerzos. La nueva Institución se denominó inicialmente Junta Coordinadora, adoptando posteriormente el nombre de Junta Nacional de Cuerpos de Bomberos de Chile, para ser llamada en la actualidad Bomberos de Chile.

Su labor ha estado orientada hacia la búsqueda de la unidad bomberil, en un marco de regionalización que evite el centralismo, garantizando la real participación de todos los Cuerpos en un proceso de crecimiento equilibrado y equitativo.

La misión de la Junta Nacional junto a los Cuerpos de Bomberos, es desarrollar un servicio voluntario bomberil eficiente, que garantice la seguridad de la vida y bienes de la ciudadanía, ante incendios, desastres de la naturaleza, accidentes vehiculares, emergencias con sustancias peligrosas y de otra índole, propios de su competencia. Para ello se visualiza una organización moderna, disciplinada e innovadora, con  capacitación permanente, lo que se concretó con la creación de una Academia Nacional de Bomberos, con trece sedes regionales, dedicada a la docencia, la investigación y capacitación.
   
Bomberos de Chile también tiene como visión, desde su perspectiva, la entrega oportuna y adecuada de los recursos económicos por parte del Estado, leyes que resguarden el material y recurso humano de la institución en el servicio, como a aquellos voluntarios accidentados en actos de servicios y sus beneficiarios.

La Junta Nacional participa, además,  en actividades de promoción de la seguridad ciudadana, programas sociales orientados a la capacitación en prevención de incendios, proyectos de gobierno, para la red de voluntarios, ante la organización nacional de emergencia (Onemi) y en la capacitación de instituciones bomberiles a nivel internacional.

La institución está integrada por los  Cuerpos de Bomberos del país que cuentan con personalidad jurídica, los cuales  de acuerdo con lo expresado en su estatuto, actúan ante la institución a través de los Consejos Regionales y son representados ante la Asamblea Nacional, organismo que constituye su máxima autoridad, por sus respectivos Presidente y Primer Vicepresidente regional.

Cada dos años, mediante votación secreta, los miembros de la  Asamblea eligen a parte de su Directorio Nacional, correspondiendo los restantes cargos a los representantes de las regiones, los cuales deben ser bomberos voluntarios que provienen de alguno de los Cuerpos que la integran.

El Directorio Nacional está compuesto por el Presidente Nacional, tres Vicepresidentes, Secretario, Tesorero y los presidentes de los 13 Consejos Regionales. Podrá ser electo Presidente Regional cualquier Superintendente de los integrantes del Consejo o un voluntario que haya calificado el premio de diez años de servicio y haya pertenecido al Directorio de su Cuerpo de Bomberos al menos por tres años.

La Junta Nacional, al igual que los Cuerpos de Bomberos, tanto en su organización como en su funcionamiento se rigen enteramente por las normas del derecho privado.

Para operar en forma eficiente, en la  Junta Nacional trabaja una planta administrativa,  que tiene por objetivo aplicar las políticas e instrucciones emanadas desde la Asamblea Nacional, Directorio Nacional y/o Consejo Ejecutivo. En la planta administrativa se encuentran: el contralor, la gerencia de administración y finanzas, el Asesor legal, un  gabinete, comunicaciones, el departamento de Estudio y desarrollo e Informática.

Dentro de la planta administrativa se encuentra la Academia Nacional, que  es la encargada de realizar docencia, investigación y extensión en todas las materias relacionadas con las actividades bomberiles, procurando, dentro de sus actividades, contribuir al permanente progreso del bomberismo nacional, su perfeccionamiento profesional y  su relación con la comunidad. Para ello cuenta con instructores debidamente certificados por la misma Academia Nacional, miembros de los Cuerpos de Bomberos, quienes capacitan a sus pares en diferentes materias de índole bomberil.

La Junta Nacional y los Cuerpos de bomberos de Chile cuenta para su funcionamiento principalmente con fondos tanto de carácter público como privados.

Los recursos de origen público constituye una fuente importante de sus ingresos y tiene su origen principalmente en: La Ley de Presupuesto de la Nación, Ley de Sociedades Anónimas, a través del apoyo de los Gobiernos Regionales, aportes locales, apoyo de la comunidad y de la cuotas y aportes de los voluntarios.
 
Como toda organización, la Junta Nacional para poder proyectarse en el tiempo necesita de una planificación estratégica, que se ha concentrado en los siguientes ámbitos:

Otorgar capacitación permanente  a los vicerrectores de la academia nacional de bomberos,  a los jefes de operaciones de los  consejos regionales y  a  los  Bomberos, en lo que respecta  a investigación de incendios, hazmat, rescate vehicular, rescate urbano, rescate minero, cursos especializados en fuego y agua.

Dentro de la planificación estratégica también se encuentra la adquisición de carros bomba, y la obtención  de material menor en uniformes de trabajo, mangueras, pitones, equipos de respiración autónoma, extintores y otros materiales de primera necesidad.


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